16 abril, 2021

Un nuevo y buen gobierno será apenas un punto de partida

María Teresa Blandón

Ya sabemos que un nuevo gobierno será solo un punto de partida para resolver – ojalá – algunos de los problemas que afectan al conjunto de la sociedad nicaragüense.

Nadie en su sano juicio creería que como por arte de magia, en tan solo cinco años se podrían superar las enormes brechas de desigualdad, sacar de la pobreza a miles de familias o erradicar la violencia en todas sus manifestaciones.

Quienes se atrevan a hacer este tipo de promesas en el marco de unas inciertas elecciones, o no están preparados para gobernar o simplemente nos quieren dar atol con el dedo.

A pesar de que muchas de las expectativas de la ciudadanía no se satisfagan con un nuevo gobierno como pasó con todos los gobiernos anteriores, es imprescindible recuperar los derechos que nos han sido arrebatados particularmente durante los últimos quince años.

Hablemos por ejemplo del derecho a la libertad de organización sin ningún tipo de coacción o chantaje por parte del gobierno de turno.

Un nuevo gobierno deberá asumir el compromiso de derogar la Ley de agentes extranjeros que está siendo utilizada para dejar en la ilegalidad a organizaciones de la sociedad civil que durante décadas vienen desarrollando una importante labor en temas medioambientales, de defensa de los derechos de la niñez y de las mujeres, de promoción del arte, de formación a periodistas, entre muchos otros.

En el futuro deberá resultar inadmisibles imágenes de policías que actuando en conjunto con paramilitares disparan a manifestantes desarmados, presos torturados en casas clandestinas y cárceles del Estado, hogares allanados, personas vigiladas y acosadas.

Un nuevo gobierno deberá comprometerse a no usar la violencia para reprimir las protestas ciudadanas y sancionar a quienes han cometido crímenes de esta índole.

Un nuevo gobierno no debe fomentar el odio, la intolerancia y la polarización de la sociedad. Por el contrario, su función es la de alentar los diálogos plurales y el respeto a la diversidad de culturas y modos de vida de las personas, las familias, las comunidades, las organizaciones sociales.

Un nuevo gobierno y un parlamento electo democráticamente deberá comprometerse a derogar todas aquellas leyes, incluyendo reformas constitucionales que lesionan o restringen los derechos humanos de las y los nicaragüenses.

Un nuevo y buen gobierno no debe adoptar medidas económicas que incrementen aún más las brechas de desigualdad. Los impuestos, el costo de los combustibles y de la energía eléctrica, deben ser regulados de tal manera que quienes tiene menos ingresos, no paguen igual que los que tienen mucho más.

Un nuevo gobierno debe asegurar que los procesos electorales sean confiables y eficientes, porque solo puede ser legítimo y respetable un gobierno que cuente con el voto de la mayoría de nicaragüenses.

Un nuevo gobierno deberá asumir el compromiso de combatir la corrupción en el Estado, creando verdaderos mecanismos de fiscalización y sancionando a los funcionarios que cometan este tipo de delitos.

Con un nuevo y buen gobierno y la voluntad de la mayoría de la sociedad nicaragüense podría empezar el largo camino que debemos transitar, para construir una sociedad democrática, con justicia, con equidad y sin violencia.

María Teresa Blandón

Palabras Francas | Para que no se las lleve el viento, columna semanal de María Teresa Blandón.

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